Marvel Studios, Camino al Infinito parte I: Construyendo un Universo (1997-2008)

por Mario Gómez

avengers-movie-bow-weapon-movie-stills-sceptres-1280x768-wallpaperIron Man. Hulk. Viuda Negra. Thor. Ojo de Halcón. Capitán América.

Los Vengadores.

Hoy en día prácticamente cualquiera con un mínimo de interés por la cultura popular puede reconocer sin problema a estos personajes, en gran parte debido al éxito sin precedentes de Marvel Studios y su Universo Cinematográfico Marvel (en adelante MCU, por “Marvel Cinematic Universe“). La franquicia propiedad de Disney ha tomado por costumbre batir récords de crítica y taquilla en el terreno de los blockbusters de acción y cada año parece superarse, generando números que dan auténtico vértigo. Este año 2017, sin ir más lejos, las tres películas estrenadas bajo el sello de Marvel Studios (Guardianes de la Galaxia Vol. 2, Spider-Man: Homecoming y Thor: Ragnarok) han superado los 800 millones de dólares de recaudación cada una, sumando un total de más de 2.500 millones. Todas ellas, además, han obtenido el sello “Certified Fresh” de la plataforma online Rotten Tomatoes que garantiza un consenso universalmente favorable de la crítica especializada.

Este enorme éxito a nivel mundial, sin embargo, es relativamente reciente. Si miramos al principio de la década pasada, es fácil llegar a la conclusión de que las películas superheroicas rara vez conseguían números tan altos en taquilla, mucho menos si no estaban protagonizadas por ningún miembro del trío más popular de la historia del género: Superman, Batman y Spiderman. Con esto en mente, en esta serie de entradas intentaré recopilar una pequeña y humilde crónica narrativa de la historia de Marvel Studios para comprobar su evolución hasta ser la franquicia de éxito que es ahora.

En la primera parte de esta serie cuya longitud aún está por determinar, examinaremos los primeros años de vida de Marvel Studios y cómo comenzó a formarse el universo compartido que todos conocemos. Para ello, nos centraremos en tres factores clave: el contexto y los precedentes del género; los inicios de Kevin Feige, el arquitecto del MCU; y la producción y el lanzamiento de Iron Man en el año 2008.

1. Antes del MCU: crisis en Marvel y ventas de personajes

Durante la década de los noventa, y debido a una gran cantidad de decisiones empresariales y circunstancias adversas que no trataremos por su complejidad (podéis encontrar información sobre ello aquí o aquí), las ventas de Marvel Comics pasaron de generar beneficios millonarios a desplomarse por completo en menos de lo que se dice “Hail Hydra”. La compañía perdía dinero a un ritmo alarmante y los accionistas y directivos empezaron a actuar como buenamente podían para salvarla sin mucho éxito, hasta que tras estar al borde de la quiebra total e incluso declararse en bancarrota, en 1997 Marvel se unió a la empresa juguetera Toy Biz, fortaleciéndose en el proceso. Este movimiento, sin embargo, produjo una gran agitación en la cadena de mando de Marvel, y los ejecutivos Isaac Perlmutter y Avi Arad quedaron al frente de la compañía.

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Izquierda: Los ejecutivos de Marvel ante la aparentemente irrefrenable pérdida de capital. Derecha: lo que el mercado hizo con Marvel.

Avi Arad, que ya había desempeñado labores de producción en las series animadas Marvel de los X-Men y Spiderman, vio en las adaptaciones a la gran pantalla de los superhéroes una mina de oro. Como por aquel entonces Marvel no tenía un estudio dedicado a ello, los derechos cinematográficos empezaron a venderse, a las órdenes de Arad, a otras compañías con un largo historial en el mundo de Hollywood: hacia la Fox irían los X-Men, los 4 Fantásticos y Daredevil entre otros. Sony se ocuparía de Spiderman y Universal, de Hulk. New Line Cinema (¡subsidiaria de Warner!) consiguió los derechos de Iron Man (sí, Iron Man) y Blade. Gracias a este movimiento, Marvel percibió el capital suficiente para subsistir y regenerar su economía, y el flujo de películas comenzó en 1998 precisamente con Blade. Esta primera entrega fue un éxito en taquilla para la época, recaudando un total de 131 millones de dólares, de los cuales pertenecieron a Marvel apenas unos 25.000. A partir de entonces se fueron sucediendo las siguientes producciones Marvel bajo el manto de los diferentes estudios: en el año 2000, X-Men gustó a la crítica e hizo unos muy saludables 296 millones. En 2002, Spider-Man pulverizó todos los récords con sus increíbles 821 millones de dólares totales. Sin embargo, de todas estas obras Marvel no obtuvo mayor beneficio que el aumento en las ventas de cómics y merchandising de los superhéroes protagonistas debido al despunte de popularidad que las películas proporcionaron.

giphyLas oficinas de Sony y Fox cuando vino el de Marvel a preguntar por las royalties.

Fue entonces cuando el empresario David Maisel, alarmado por la cantidad de dinero que Marvel estaba perdiendo con esas películas a pesar de su renovada estabilidad monetaria, se reunió con Avi Arad para contarle su idea de un estudio cinematográfico Marvel independiente, con un plan económico para financiar sus propias obras, manteniendo así el control creativo absoluto sobre los personajes. Arad, que en ese momento saboreaba las mieles del éxito de Spider-Man y no estaba para milongas, le instó a que expusiese su idea a Perlmutter (famoso por su mentalidad conservadora, sobre todo en el terreno económico) sin darle más vueltas al asunto. Maisel no se rindió: su prioridad absoluta era parar cuanto antes el flujo de personajes saliendo de Marvel hacia otras compañías, y contra todo pronóstico consiguió convencer a Perlmutter justo a tiempo para evitar que el Capitán América se cediese a Warner Bros, aunque Thor ya se había cedido a Sony, que estaba en pleno proceso de producción de Spider-Man 2.

Perlmutter, Arad y Maisel. Vaya tres patas pa’ un banco.

No fue hasta el año 2005 que Maisel se salió con la suya y Marvel Studios se convirtió en una realidad. Con la ayuda financiera del grupo Merrill Lynch, trazaron un plan de diez películas que contarían con un presupuesto total de 525 millones de dólares. Estas películas eran la primera y última oportunidad para Marvel Studios, ya que el trato establecía que si fracasaban y se producían pérdidas en lugar de ganancias todos los personajes pasarían a otros grandes estudios inmediatamente como ya hicieran los X-Men o Spiderman, lo cual suponía una apuesta mucho más segura económicamente. Las franquicias elegidas para dar el salto a la gran pantalla fueron: Capitán América, Vengadores, Nick Furia, Pantera Negra, Ant-Man, Capa y Puñal, Doctor Extraño, Ojo de Halcón, Power Pack, y Shang-Chi.

Avi Arad no se tomó bien este pacto que, apenas una década después de estar al borde de la quiebra, volvía a endeudar en cierto modo a Marvel, de modo que dimitió como ejecutivo de la compañía y vendió sus acciones, desvinculándose totalmente del proyecto. Un tal Kevin Feige ocupó entonces su puesto como cabeza de la división cinematográfica de Marvel, respondiendo únicamente ante Perlmutter y Maisel, que se encargaban de la gestión económica del estudio.

2. Kevin Feige y los primeros meses de Marvel Studios

Mientras escribo estas líneas, el papel de Kevin Feige como presidente de Marvel Studios consiste en ser la cabeza pensante, la Inteligencia Suprema, si queréis, que vela porque cada película no sólo llegue a los mínimos de calidad que tanto él como los fans esperan, sino que además encaje en la narrativa global del Universo Compartido. Es, indiscutiblemente, una de las piezas clave para el buen funcionamiento de la maquinaria eficiente y bien engrasada que constituye el MCU.

615677054-0“En conclusión, que soy el puto amo y mis gorras imprimen billetes”.

Pero esto no siempre fue así. La llegada de Feige a aquella empresa recién nacida fue propiciada por Avi Arad, quien ya había trabajado con él en proyectos anteriores como Daredevil o Spider-Man 2 (¿sabíais que fue Kevin Feige quien introdujo el guiño al Doctor Extraño en esa película?). Cuando Arad, que hasta entonces había sido el presidente y la cara pública de Marvel Studios, abandonó el proyecto, fueron Maisel y Perlmutter quienes pasaron a llevar la batuta del estudio desde la rama empresarial. Sin embargo, como ya dijimos, quien llenó el hueco que dejó Arad en la parte pública y creativa de Marvel Studios fue Kevin Feige.

does-spider-man-producer-avi-arad-deserve-creditSiempre te quedará Spider-Man, Avi. Siempre. O al menos hasta 2014.

Feige tenía una idea clara. Quería que Marvel Studios tuviera aquello que los demás estudios no tenían, a saber, una manera de conseguir un público fiel cuyo interés no decaiga con el paso de los años y que de esta manera asegure la subsistencia de la compañía a largo plazo. Para ello, su plan era trasladar algunos de los elementos más distintivos de los cómics a la gran pantalla, esos que ninguna otra productora pudo o quiso aprovechar antes: los eventos multitudinarios y el universo compartido. Así, el camino a seguir para Marvel Studios era captar a los aficionados más devotos y puristas con personajes, tramas y arcos sacados directamente del cómic; y al público casual con ficción de calidad, intertextual y serializada. Inmediatamente comenzó su labor: liderando al equipo de producción de la compañía, reunió a los creativos de las que serían las dos primeras películas del MCU, Iron Man y El Increíble Hulk; y además ordenó la redacción de guiones para las siguientes, Capitán América, Thor y Vengadores cuando aún faltaban años para que empezasen siquiera a ser algo más que una idea.

En 2006, con Avi Arad a punto de decir “hasta luego, Lucas”, Feige ya coqueteaba con la posibilidad de ver algún día a Los Vengadores en la gran pantalla.

Pero hay cosas que no encajan: ¿qué fue de Maisel y Perlmutter? ¿Y de las diez películas que proponían para el MCU? ¿Cómo es que Iron Man y Hulk fueron las primeras si sus derechos pertenecían a otras compañías? ¿Por qué las llaman croquetas de jamón si a lo que saben es a rayos…? Daremos respuesta a (casi) todas esas cuestiones en posteriores entregas de esta serie, pero en esta ocasión nos centraremos en una de ellas para pasar al último apartado de hoy:

3. Iron Man: el éxito improbable

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto a gente dudar de que Robert Downey Jr. fuese una buena elección para interpretar a Tony Stark. He visto a Iron Man ser considerado un personaje de segunda división. He visto a los medios sentenciar al nonato MCU antes siquiera de que supieran lo que era un “universo compartido” en la gran pantalla. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como cómics en una librería. Y es que Iron Man no siempre fue el ídolo de masas que es ahora. Antes del evento comiquero Civil War del año 2006, y a pesar de ser miembro fundador de los Vengadores, no era un personaje especialmente popular. Había tenido buenas historias, por supuesto, muchos creativos de gran renombre habían trabajado con él y desde luego no era tan desconocido como por ejemplo los Guardianes de la Galaxia antes de su primera película, pero estaba a años luz de la fama de otros como Spiderman, los X-Men o los 4 Fantásticos. Fue precisamente en 2006 cuando empezó a brillar en el universo de Marvel Cómics por encima de los demás cuando le tocó liderar el bando pro-registro en la guerra civil por el Acta de Registro de Superhumanos, enfrentándose al Capitán América.

new line

Curiosamente, y no quiero insinuar absolutamente nada con esto, ese mismo año marcó el regreso de los derechos cinematográficos de Iron Man desde New Line Cinema a Marvel Studios. Sí, resulta que a las buenas gentes de New Line no les debió parecer que Iron Man tuviera suficiente tirón comercial como para hacer una película suya, porque prefirieron lanzar una trilogía de Blade, un personaje con mucho más gancho por aquel entonces, y el hijo pródigo de hierro volvió a Marvel.

A pesar de todo, en Marvel Studios estaban convencidos de que Iron Man era la mejor opción para empezar su andadura como estudio independiente. Al fin y al cabo, Tony Stark tenía carisma, acababa de protagonizar el mayor y más importante evento de los últimos años del cómic y era un personaje visualmente atractivo que podía generar mucho dinero con el merchandising. Además, y esto era un factor clave, era probablemente el héroe Marvel más famoso de aquellos que todavía no habían tenido película propia, lo cual tampoco era decir mucho. También estaba el pequeño detalle de que el nombre de Iron Man no aparecía en la lista de diez películas que establecía el pacto con Merrill Lynch, ¿recordáis?

giphy1Representación de la junta directiva cuando se enteraron de que Iron Man sería la primera película de Marvel Studios.

La película se convirtió en una patata caliente. En 2006, como dijimos, Avi Arad dijo que no quería saber nada del tema. Kevin Feige buscaba un equipo creativo para hacerse cargo del que se convertiría en el primer episodio del MCU e hizo llegar una breve sinopsis del posible argumento a unos treinta guionistas, y todos se negaron en redondo, argumentando que el proyecto no tenía futuro y que sería el mayor fracaso de la historia del género. Para añadir leña al fuego, como ya hemos visto, al empezar con Iron Man se estaban saltando a la torera el plan de diez películas establecido con el presupuesto de Merrill Lynch, y aquello no pintaba bien. La cosa siguió así unos meses hasta que Feige dio con la persona adecuada para dirigir el proyecto de la película de Iron Man: Jon Favreau, que ya había trabajado con Marvel y con Kevin Feige (era Foggy Nelson en la Daredevil de Ben Affleck, ¿os acordáis?).

02b85ec66e3405131fe78c9cb12cf6b1ce2dea52dbf51667a8c136a88ef6bb1f.jpg“Como te lo digo, Ben, en unos años voy a dirigir ‘Iron Man’, y más adelante tú serás Batman y Daredevil una serie, qué movida, eh”.

La llegada de Favreau marcó el verdadero inicio del proyecto. Le dio un repaso a su lista de contactos y en poco tiempo ya había varios equipos de guionistas, tanto de Hollywood como de cómics Marvel, trabajando en tratamientos del guión que posteriormente combinarían entre Kevin Feige y él mismo para crear una primera versión de la película que conocemos hoy. En un primer momento, la idea era seleccionar a un actor desconocido para el papel de Tony Stark, pero entonces Favreau pensó en Robert Downey Jr. El polémico pasado del actor resonaba con el del personaje, y de pronto el director no podía imaginarse a nadie más interpretando al excéntrico multimillonario. Encontró mucha resistencia por parte de Marvel: la película ya suponía un riesgo mayúsculo antes de contemplar la idea de contar con un actor tan controvertido como protagonista. No obstante, Favreau se mantuvo en sus trece: Downey era la opción correcta “por todo lo bueno y todo lo malo” que compartía con el personaje, y no aceptaría un “no” por respuesta.

ironman-favreau-downey-tools.jpg“Y les dije, ‘o lo hacemos con mi Robert u os meto asín en los hocicos’, y aquí estás”.

Con Robert Downey Jr. confirmado como Tony Stark, el resto del casting fue menos problemático para Favreau: Gwyneth Paltrow como Pepper Potts, Terrence Howard (por ahora) como Rhodey y Jeff Bridges como Obadaiah Stane componían el elenco principal. El equipo creativo quería contar también con el Mandarín en la película, pero decidieron que su presencia fuese una idea, un susurro entre bambalinas más que una amenaza real, al menos por el momento. El objetivo era crear un ente maligno oculto a largo plazo, algo así como Sauron en El Señor de los Anillos, aunque sobre cómo quedó finalmente el Mandarín ya os hablamos en su día. De todas formas, cuando esta serie de entradas avance volveremos a tocar este tema.

El caso es que la producción de Iron Man salió adelante con un presupuesto de 140 millones de dólares, no sin obstáculos por el camino.  El guión no estaba terminado cuando empezó el rodaje, por lo que Favreau permitió mucha improvisación en el set, argumentando además que tenía una fe inquebrantable en la química entre los personajes y los actores con los que contaba y que de esta manera las interpretaciones quedarían más naturales. Así, elementos como el discurso de presentación del misil Jericó y que todos se sentasen en el suelo en la rueda de prensa de Tony fueron ideas de Robert Downey Jr., y no estaban planeadas en un primer momento. Se dice, se comenta también que el equipo creativo estuvo trabajando en el montaje final de la cinta y dando los últimos retoques hasta apenas una semana antes del estreno en cines, ya que había una infinidad de tomas con matices diferentes para cada segmento de diálogo. Todo esto producía un gran estrés entre los ejecutivos de Marvel, por supuesto, pero Kevin Feige y Jon Favreau confiaban en el éxito del proyecto hasta el punto de atreverse a introducir la idea con la que soñaban desde el principio: el protocolo Vengadores.

sourceYo chillé, tú chillaste, todos chillamos cuando vimos esto en el cine.

En un principio, el director de SHIELD Nick Furia tenía un papel más prominente en la película, con escenas escritas por el mismísimo Brian Michael Bendis, pero alguien filtró esa información y Feige decidió que la única presencia de SHIELD en Iron Man fuese el equipo del agente Coulson y dejar así el papel de Samuel L. Jackson como cameo después de los créditos, en parte para mantener la sorpresa y en parte como recompensa para los fans que se quedasen hasta el último momento en la sala de cine.

La campaña de marketing fue intensa, y marcó el inicio de una tradición que continúa en nuestros días de revelaciones, entrevistas y primeros vistazos en forma de tráiler en la Convención del Cómic de San Diego (en adelante SDCC, “San Diego Comic Con”). El escepticismo y las dudas se iban transformando poco a poco en ilusión y expectativas con cada novedad que salía a la luz sobre la película, y los fans empezaban a preguntarse si era realmente posible que Iron Man fuese una buena película.

Llamar a Stan Lee para que aparezca y promocione tu nueva película Marvel siempre es un buen movimiento.

Por supuesto y como ya sabemos, fue un éxito rotundo. La crítica especializada encumbró a Iron Man como la mejor película Marvel hasta el momento y recaudó un total de 585 millones de dólares globales, algo impensable para una película como esta. Los enormes beneficios generados por la taquilla, el merchandising y demás permitieron que este primer proyecto de Marvel Studios sirviese como trampolín para la financiación de los siguientes y Kevin Feige sonreía ante la infinidad de posibilidades que se abrían gracias a ese primer triunfo.

Hasta aquí la primera entrada de esta serie, ¡espero que os hayáis divertido tanto leyéndola como yo escribiéndola! Para la siguiente, continuaremos el repaso de la historia del MCU con El Increíble HulkIron Man 2 y la compra de Marvel Entertainment por parte de The Walt Disney Company.

Fuentes

Artículo de 2012 de Vanity Fair sobre Vengadores

Entrevista de Vanity Fair a Feige, Arad y Favreau

“Ka-Pow, Spidey”, artículo de 2006 del LA Times sobre Marvel tirando de segunda división para sus películas

La mil veces bendita Wikipedia

Marvel Studios, Assembling a Universe, documental de 2014

Noticia original del NY Times en 1997 sobre la unión Toy Biz/Marvel

Repaso a los primeros pasos del MCU de FilmBuffOnline

Retrospectiva sobre Iron Man de Forbes

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3 comentarios en “Marvel Studios, Camino al Infinito parte I: Construyendo un Universo (1997-2008)

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