Metroid al tablero y… fuera

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Metroid Prime: Federation Force salió hace aproximadamente un año. Tenía bastantes expectativas puestas en él antes de saber nada más que el nombre del juego. Mis fundamentos: los otros cinco juegos de la saga que llevan Prime en el título han sido buenos juegos al fin y al cabo, con sus más y con sus menos. Y, después de seis años, la franquicia entraba en 3DS, directamente. No voy a negar que, en ese momento, prefería un Metroid de sobremesa que hubiera enriquecido un poquito el catálogo de Wii U y que habría aprovechado las capacidades de la consola como pocos juegos lo han hecho hasta la fecha. Pero, en definitiva, el anterior ya le tocó a Wii, y un Metroid en primera persona podía sentarle como un guante a la portátil de Nintendo.

Cuando vi de qué iba la cosa con MP:FF me desilusioné un poco. Metroid y Samus Aran siempre me han parecido sinónimos, y aquí no hacía más que un leve cameo durante las misiones que duraba su rescate por parte de los marines espaciales. Para uno de los pocos juegos de Nintendo que no tenía a un hombre al frente y habían puesto a los soldados de la Federación Galáctica, que son unos wannabe al lado de la cazarrecompensas. A pesar de la pereza que me daba descubrir que el nuevo juego de Metroid era un simple spin-off, lo jugué para poder basar mis pensamientos en algo más que nostalgia y frustración imaginaria. Y, para mi sopresa, me gustó.

screenshot5Evidentemente, la lógica me decía que el juego no sería aburrido. Al fin y al cabo, era un shooter ambientado en el mundo de Metroid y el sistema de misiones era una excusa perfecta para pasar veinte minutos disparando a bichos e intentando conseguir logros antes de completarlas. El control, la interfaz, los puzzles e incluso la música eran una gozada. A pesar de un diseño mejorable en cuanto a escenarios y enemigos, era bastante intuitivo y con una dificultad normal bastante balanceada. No sabía si era un buen Metroid, pero sí que era un buen juego. Y eso, quizás, es lo que más coraje me dio.

Tampoco es que tirase la consola contra la ventana ni nada de eso. Es, simplemente, que viendo todas las mejoras que había adquirido el sistema en la portátil desde Metroid Prime: Hunters y la fluidez del control, no podía evitar imaginar un peso pesado perdido, sucesor del juego de NDS que acabo de mencionar. Incluso si los niveles hubieran estado repartidos de la misma manera, un poco de coco en el guión y una Samus Aran al frente podrían haber dado a luz una historia bastante decente. He de mencionar que Metroid es una saga que consigue mucho con muy poco una vez que engancha al jugador: no tiene historias complejas ni niveles exageradamente difíciles, pero los que te proporciona suelen tener lo justo y necesario para que te debatas entre “guardar y salir” o “continuar” después de un jefe final.

Puede que haya sido el tono general que el equipo de Next Level Games le da a los juegos. Luigi’s Mansion 2 también se me desinfló un poco comparado con su precuela, como si hubiera sido un Luigi’s Mansion 0.5 en lugar de una segunda entrega. Pero bueno, supongo que aquí ya entramos en el inevitable pero justo debate sobre qué le gusta a cada uno en una secuela, donde es difícil no verse influenciado por expectativas basadas en la experiencia.

A dos semanas del E3, me atrevería a decir que todavía hay esperanza para un nuevo puntazo en la saga. Un año después de su salida, Metroid Prime: Federation Force me hace reflexionar sobre lo que me gustaría ver en un nuevo juego de la franquicia. Y, paradójicamente, no sirve de mucho, puesto que Nintendo Switch tiene un potencial y una capacidad para dar vida a esta saga que me pone los pelos de punta conforme se me viene a la mente. Ya no sólo un shooter en primera persona, o un plataformas de acción en 2D. Con Switch pueden permitirse el lujo de continuar con el sistema utilizado por el equipo de Metroid: Other M, que aunaba 2D con profundidad y primera persona de una manera tan dinámica que la innovación que suponía esta técnica pasaba a un segundo plano. O, ¿quién sabe?. Imaginar todavía no cuesta dinero. ¿Querrá Nintendo aplicar el formato mundo abierto que tan bien se les ha dado con el último The Legend of Zelda?

Todo son suposiciones, teorías e hipótesis, salvo el hecho de que ya va tocando que Samus Aran entre con el rayo cargado y diga: “He vuelto”.

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