El Diablo de Atarcade: Crítica de Marvel’s Daredevil.

Captura7Querido lector, si te consideras una persona aficionada a los cómics Marvel o a las series de televisión (medio en alza desde un tiempo a esta parte), estás de enhorabuena. Si vas más allá y compartes nuestra pasión por ambos medios, agárrate fuerte, porque Netflix y Marvel se unen para ofrecernos casi trece horas de auténtico deleite cinematográfico de la mano de uno de los personajes más interesantes de la Casa de las Ideas: el abogado ciego Matthew Murdock, más conocido como su alter ego, el Diablo de Hell’s Kitchen. Sin más dilación, y como siempre evitando spoilers, aquí tenéis nuestra sincera opinión sobre Marvel’s Daredevil:

Como los más avispados podréis adivinar, Daredevil nos ha encantado. Y es que, además de ser una fiel adaptación del material original (tomando tramas y personajes de varias historias del cómic como The Man Without Fear de Frank Miller y John Romita Jr.), consigue retratar a Matt Murdock, a Wilson Fisk y a todo el elenco de personajes en general a la pantalla de forma realista, planteando la historia desde varios puntos de vista, presentando a un Daredevil que recibe casi tanto como da, que sufre, y cuyo camino en pos de la justicia no está exento de sangre o de dudas sobre la ética de sus acciones; y sobre todo de forma íntima, dando a conocer las motivaciones, los miedos, las inseguridades y los sentimientos de todos los personajes de un modo u otro en todo momento.

Haciendo de Hell’s Kitchen algo mejor.

A los guionistas de Daredevil no les tiembla el pulso a la hora de sacar lo peor del vecindario neoyorkino de La Cocina del Infierno (Hell’s Kitchen). Se trata de la actual zona de Midtown West, un barrio de Nueva York que en la década de los ochenta cambió de nombre y de cara para dejar de ser considerado una zona “infernal”. Sin embargo, para conseguir el ambiente conflictivo que necesita un vigilante como Daredevil para llegar a ser quien es, Marvel y Netflix obvian esa transformación y nos muestran el barrio tan decadente como lo recordarán los neoyorkinos más veteranos, acentuado más si cabe por las dañinas acciones del crimen organizado y la Batalla de Nueva York que vimos en Los Vengadores (2012). Y esto es importante, pues la ciudad está viva en Daredevil, y cada personaje la percibe de forma diferente. Para unos es un diamante en bruto al que sacar todo el brillo posible en el menor tiempo; para otros es una amante, dispuesta a entregar todo lo que tiene; para otros, es un enfermo terminal que suplica a gritos la salvación. Esta ciudad es la que define a cada personaje, y escucharemos hablar de ella a menudo con pasión y repugnancia a partes iguales.

Captura2Hell’s Kitchen puede no ser muy amable con los justicieros enmascarados.

No decimos su nombre.

Una de las grandes bazas de la serie es el dúo Matt Murdock (Charlie Cox)/ Wilson Fisk (Vince D’Onofrio). Son dos personajes que tienen algo en común: ambos aman su ciudad, y quieren “convertirla en un lugar mejor”. Por supuesto, los métodos para llevar este objetivo a cabo diferirán radicalmente de uno a otro, y es esta dualidad la que hace la trama tan irresistible. A lo largo de la temporada conoceremos el pasado de ambos personajes, y cómo llegaron a ser como son en el presente de la narración. Y a pesar de que Charlie Cox es un magnífico Matt Murdock que estamos deseando ver de nuevo en pantalla, no podemos evitar deshacernos en elogios con el titánico trabajo de D’Onofrio con el personaje de Wilson Fisk. Jamás hemos visto a Fisk así: vulnerable, expuesto en muchísimas ocasiones (atentos a sus flashbacks y las escenas con Vanessa, impagables) hasta el punto de despertar sentimientos en la audiencia; sólo para darnos cuenta, unas escenas más adelante, de que es el monstruo que todos pensábamos que era, enmascarado por esa capa de vulnerabilidad de la que a veces hace gala. La creación de un villano tan complejo se debe en gran medida a un excelente trabajo de escritura, pero lo cierto es que nos cuesta imaginar a Fisk sin Vince D’Onofrio. Simplemente no habría alcanzado tales cotas de grandeza, ni se hubiera convertido en el que para muchos (nosotros incluidos) es el mejor villano del Universo Cinematográfico Marvel hasta la fecha.

Captura4Captura5Fisk es capaz de conmoverte e intimidarte en dos escenas consecutivas.

Por supuesto, no sólo de héroe y villano vive Daredevil: todos los personajes, principales y secundarios, tienen el tratamiento exquisito que sólo una serie de televisión, con trece horas de metraje, es capaz de proporcionar. Foggy Nelson, Karen Page, Ben Urich, Wesley… os prometemos que al final de la temporada recordaréis sus personalidades e historias de forma tan clara como las del dúo protagonista, y eso es mucho decir.

El Diablo de Marvel y Netflix

Daredevil no es una serie para niños. Temas como el secuestro y el tráfico de personas, la tortura, el asesinato a sangre fría o el tráfico y el consumo de drogas duras están a la orden del día en Hell’s Kitchen y son la base sobre la que se asienta esta temporada. Con este marco narrativo, la serie se permite cambiar súbitamente de género: tan pronto estás viendo una historia arquetípica de origen de un superhéroe cuando se convierte en un thriller legal con (magistrales) escenas en una corte judicial. Recordemos que Matt Murdock es abogado, y ese lado de su vida es tan importante como el nocturno enfundado en un traje de combate. Además, es un gran abogado, y su discurso en medio de un juicio como abogado defensor no os dejará indiferentes. Garantizado.

Captura3Matt Murdock, mucho más que un abogado ciego con gran don de la palabra.

Por supuesto, también abundan las secuencias de acción, y os podemos asegurar que son de las mejores coreografías que hemos visto en un producto audiovisual del género superheroico, si no las mejores. La clave del éxito de estas escenas es precisamente que, salvo en algunos movimientos acrobáticos “por hacerlo espectacular”, no parecen coreografías. Sí, Daredevil es una de esas raras obras en las que el espectador casi puede sentir los golpes, pues éstos son contundentes, secos, brutales. Como dijimos antes, Matt Murdock pega tan bien como recibe golpes, y esto es algo que se deja claro a la audiencia, ya sea en palabras del propio abogado (“Somos Murdocks, nos llevamos muchos golpes”) o en las propias escenas de acción, de las que nuestro protagonista saldrá mal parado en más de una ocasión. Grandísimo trabajo el del equipo de coreografía, que ha conseguido lo que el Batman de Nolan o el Arrow de la CW querrían: unos combates creíbles y palpables.

Captura6Cuando veáis este pasillo, preparaos: estáis a punto de ver algo espectacular.

Como veis, Daredevil aprueba con nota en muchos aspectos, y son muchos los que nos dejamos sin analizar. La música, por ejemplo, acompaña a la perfección cada momento, con canciones originales y piezas conocidas (Luciano Pavarotti nos pone la carne de gallina en una escena muy específica) que nos dejarán muy satisfechos con el resultado final. La fotografía y la dirección son impecables (nada nuevo en series de Netflix), y aportan un toque de calidad cinematográfica que no se parece a nada que hayamos visto antes en el Universo Cinematográfico de Marvel. Un uso brillante de las cámaras, desde primerísimos planos de personajes clave hasta frenéticas escenas de acción, hace de Daredevil un producto redondo.

Captura1La fotografía, otro apartado sobresaliente en Daredevil.

De igual manera, los más aficionados al cómic o al cine de Marvel estarán encantados con la cantidad de referencias que les esperan en la serie. Muchas, muchas voces hablan del “incidente” de Nueva York (por supuesto, causado por los Chitauri en Los Vengadores). Que cierto personaje llame a Daredevil “Mike” simplemente para tener cómo referirse a él no es casual, es un guiño a una historia muy divertida del Daredevil de los años 60, escrita por Stan Lee. Por cierto, mucho ojo con el cameo obligatorio del señor Lee en la serie, porque es el más sutil hasta la fecha, ¡y si parpadeas, te lo pierdes!

Evidentemente, Daredevil no es perfecta, pero está muy cerca de serlo, y nos es realmente difícil encontrar algo que no nos haya gustado. Hemos leído quejas sobre el traje rojo “definitivo”(aunque sospechamos que el verdadero traje rojo de Daredevil aún está por ver, ya que éste parece más bien una especie de fase beta): que aparece demasiado tarde, o que cuando aparece decepciona ya que no es tan parecido al original de los cómics, pero en cualquier caso este tipo de cuestiones son decisiones de producción y no fallos per se, de modo que no los tendremos en cuenta como tales. La realidad es que Daredevil es una grandísima primera temporada, que cumple todas las expectativas que había generado y las supera, pudiendo mirar de tú a tú no sólo a otras grandes obras de la pequeña pantalla actual, sino incluso a las películas multimillonarias del Universo Cinematográfico Marvel. Sólo podemos cruzar los dedos para que el año que viene Netflix nos vuelva a deleitar con una segunda temporada, y dar, por fin, nuestro veredicto:

Nota final: 9,5/10

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