Especial Saga AC: Análisis de Assassin’s Creed III (PS3, Xbox 360, PC, Wii U)

Continuamos el Especial con más energía que nunca tras ver este trailer, entrando de lleno en la Trilogía Americana con la tercera entrega numérica (quinta si contamos Hermandad y Revelations) de la saga. En ella, Ubisoft nos brinda un “nuevo comienzo”: nuevo protagonista, nuevo continente, nueva época y más protagonismo para la historia del presente con Desmond Miles como personaje principal. Acompañadnos, damas y caballeros, a un viaje hacia el Nuevo Mundo en la época de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.

Assassin’s Creed III es un juego de extremos en lo que a los aficionados de la saga se refiere. El sentimiento general en foros y webs de videojuegos es el odio o amor incondicional hacia esta entrega de la saga. ¿El motivo? Mientras la trilogía de Ezio fue criticada por su continuidad y el parecido entre sí de los juegos que la componen, a ACIII se le acusa de todo lo contrario: alejarse demasiado de la temática de la saga. En lo que respecta a la ambientación, podéis decir adiós a los edificios altos y las calles estrechas de las grandes urbes europeas. En su lugar, damos la bienvenida a las calles anchas y casas de dos o tres pisos de los núcleos de población de Norteamérica, que vienen acompañadas de la gran Frontera, un vasto escenario natural que nos lleva desde los valles y los bosques frondosos hasta las montañas y los lagos de Kingston, Lexington y más territorios que hacen de nexo entre las principales ciudades del juego: Boston y Nueva York.

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La Frontera y Boston, dos de los nuevos escenarios de Assassin’s Creed III

Si bien es cierto que estos escenarios adolecen la falta de altura en un videojuego tan vertical como Assassin’s Creed, lo cierto es que consiguen compensar esta carencia gracias a una población más trabajada que nunca. Las ciudades están vivas, llenas de gente que ya no se limita a pasear, sino que puedes ver ocupándose de sus quehaceres (los mercados son un buen ejemplo de esta variedad de actividades entre los NPCs) y que reaccionan mejor que nunca ante las acciones del jugador. La Frontera resulta ser todo un patio de recreo gracias a la nueva mecánica de parkour entre los árboles, muy agradecida por los jugadores y que resulta tan divertida como necesaria para viajar rápidamente de un punto a otro de este territorio salvaje.

El apartado técnico destaca por un motor gráfico nuevo, que permite a los personajes una mayor expresividad y realismo en cada una de sus animaciones, que ahora resultan más naturales que nunca. Un cambio notable desde la trilogía de Ezio que se hace patente desde los primeros compases de juego (la escena en el teatro inglés es exquisita). Sin embargo, las sombras tienen un extraño efecto granulado que no termina de convencernos, aunque al cabo de unas horas de juego pasan más desapercibidas porque el jugador se acostumbra fácilmente a este cambio tan singular. La música, compuesta por Lorne Balfe, es más agresiva que nunca, con una percusión y unos vientos muy contundentes para reflejar la violencia de la América del siglo XVIII. Y volvemos a contar con una excelente localización al castellano, con actores de la talla de Luis Tósar, que presta su imponente voz para dar vida en nuestro idioma nada menos que a George Washington.

La jugabilidad experimenta un cambio a mejor, con un sistema bloqueo-contraataque más parecido a la saga Arkham, y un sistema de parkour más fluido que en el resto de la saga y que hace que sea más difícil saltar hacia donde no quieres y precipitarte a una muerte segura. Sin embargo, éste es el aspecto que menos evolución presenta respecto a anteriores AC, y las novedades en el sistema jugable, aunque útiles, resultan algo insuficientes para el aficionado a la saga, que generalmente acusa ya el cansancio de la anualización de las entregas de los asesinos.

La historia, pese a que intenta con todas sus fuerzas mantener el nivel de Revelations, no consigue estar a la altura, por diversos motivos. Para empezar, no ayuda que el nuevo personaje principal, Connor “Ratohnhaké:ton” Kenway, tiene el carisma de un botijo si lo comparamos con su predecesor italiano. Connor resulta un personaje demasiado serio y estoico en un tiempo turbio en el que los asesinos necesitaban más que nunca un líder imponente y carismático. El jugador no puede evitar sentir que Connor es poco más que un recadero, que va de aquí para allá participando en batallas e importantes eventos históricos como el Boston Tea Party o las batallas de Concord y Lexington simplemente porque se lo mandan otras personas y nunca por iniciativa propia. Por suerte, el hijo de Haytham compensa su falta de motivación con una actitud muy noble (a veces hasta ingenua) que consigue que se le tome aprecio y que el jugador empatice con su dolor en determinados momentos del juego. Pero ¿quién es este “Haytham”? Nada menos que el padre templario de Connor, con el que viviremos las primeras tres horas de juego, y que termina siendo un personaje mucho más interesante que su hijo asesino. Esta rivalidad padre/hijo es uno de los motores del argumento de Assassin’s Creed III, pero no el único:

ac3_3El presente, con Desmond Miles, cobra más protagonismo que nunca, y por primera vez controlaremos a Desmond en auténticas misiones de asesino en el año 2012. Brazil y Estados Unidos son dos de los destinos en los que se desarrollan estos encargos, realmente bien diseñados y que le añaden una frescura y un encanto muy necesarios a la trama de la actualidad.

Respecto a las novedades que esta entrega aporta a la saga, no podemos pasar por alto las ya mencionadas: nuevo protagonista, ambiente, parkour forestal… pero hay mucho, mucho más en ACIII. Para empezar, está el genial sistema de caza, que nos convierte en auténticos depredadores para conseguir materiales tales como pieles o huesos de la fauna que podemos encontrar en la Frontera. Desde liebres o zorros hasta osos y lobos, pasando por castores, jaguares… una gran variedad de animales que tendremos que cazar de manera astuta: desde los árboles con nuestro arco, escondidos entre los arbustos y atrayéndolos con cebo… cualquier cosa salvo dispararles con la pistola, ¡eso estropea la piel de nuestra presa y devalúa el producto que conseguimos! Pero es imposible hablar de ACIII y no mencionar la novedad más popular entre las novedades: la navegación y los combates navales. Este sistema constituye una pequeña parte del juego, pero más que suficiente para abrir boca respecto a lo que estaba por venir en posteriores entregas. Unas misiones muy elaboradas y variadas nos invitan a ponernos al timón del Aquila, una embarcación que podemos mejorar para hacer más ofensiva y eficiente a la hora de hundir barcos enemigos. En un alarde de inventiva, Ubisoft consiguió hacer de este “minijuego dentro del juego” un simulador de navegación de mayor calidad que muchos juegos dedicados exclusivamente a ámbitos navales. Tal fue el éxito y la aceptación por parte de crítica y público de esta parte del juego, que un año después tendríamos un nuevo título que se centra casi exclusivamente en comandar un navío, ¡pero eso lo veremos más adelante!

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La caza y las batallas navales, grandes aciertos de esta entrega.

La duración de este Assassin’s Creed es, como podéis imaginar, bastante extensa, y realmente hace que el consumidor sienta que el producto vale el precio que cuesta. La historia principal puede ser superada en unas veinte horas, pero queda mucho, insistimos, mucho juego por delante al margen de la campaña. Las misiones de la hacienda, que nos ayudan a mejorar a Connor y su equipo; las tareas de liberación, que nos proporcionan aliados que acuden a nuestra llamada como lo harían los aprendices de asesino en La Hermandad y Revelations; y las cazas del tesoro del Capitán Kidd son sólo tres ejemplos al margen de los ya mencionados de misiones no tan secundarias que alargan la vida del juego de forma sobresaliente, y todo esto sin contar con un modo multijugador competitivo que hace acto de presencia como es costumbre desde La Hermandad, mejorado y con nuevos modos de juego y opciones de customización.

Lo mejor

  • El apartado gráfico, mejor que nunca.
  • Una duración envidiable.
  • Las batallas navales y el sistema de caza: diversión asegurada.
  • Gran variedad de actividades secundarias que no querréis dejar sin hacer.
  • La trama de Desmond, simplemente brillante.
  • Gran variedad de novedades…

Lo peor

  • … aunque no del gusto de todos.
  • Una distanciación de la “esencia” de la saga.
  • La jugabilidad, aunque mejorada, no supone un gran salto.
  • Connor es un protagonista mejorable.

Nota final: 9/10

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2 respuestas a Especial Saga AC: Análisis de Assassin’s Creed III (PS3, Xbox 360, PC, Wii U)

  1. Este juego tiene, para mí, la peor historia de un asesino de toda la saga. El personaje de Connor Kenway podría haber tenido una trama mucho mayor, no la que tuvo. Conforme iba jugando la historia, me perdía en los motivos de este nuevo asesino por cumplir con su misión. Luego también está que me costó mucho llamar ‘Asesino’ a Connor, ya que no creo que tuviera ninguna de las características de un miembro de la Hermandad. Connor es para mí un guerrero fuerte y valeroso, pero sin la elegancia necesaria para mí. El que fue un guerrero y me convenció desde el principio con su sinceridad de no-unión a la causa y tampoco tuvo ni un ápice de asesino fue su abuelo Edward, pero de él ya comentaré en vuestra review del Black Flag. Lo que más me dolió de este juego fue como bien decís, el alejamiento de la esencia de la saga. ¿Dónde quedaron las ceremonias de iniciación? ¿Las grandes conspiraciones de caballeros que miraban a sus luchadores como peones en un gran tablero de ajedrez? La elegancia y belleza que nos aportó Ezio a la Hermandad nos dejó un listón muy alto en cuanto al concepto de Hermandad. Pero no todo de este ACIII fue malo, ya que tuvo esa gran mejora tan necesitada en el modo de combate y escalada. En eso estuvieron muy acertados aunque también es verdad que el juego lo venía pidiendo desde hace un par de entregas. Luego está la gran parte de la historia de Desmond en nuestra época actual, para mí sobresaliente, y el gran juego que daba la Hacienda Davenport y todas sus misiones de reclutamiento que nos divertían a más no poder (igual que las misiones navales, que fue el aperitivo perfecto para el Black Flag).Y por último y no menos importante, LO GUAPA QUE ESTABA LA MOHICANA DE CONNOR AL FINAL. Mis dieses al que pensó en raparlo jajaja.
    En definitiva, este juego fue para mí una desviación de la esencia de los asesinos que nos habían mostrado hasta ahora, pero es obvio que el Nuevo Mundo no nos podía ofrecer la misma belleza que Europa, y la aparición de los asesinos guerreros.

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