Análisis de The Legend Of Zelda: Majora’s Mask (N64)

Tres días para salvar el mundo. Más de tres meses hasta tener el juego en nuestras manos. Una estación entera para mordernos las uñas contando cada hora, minuto y segundo hasta tener el juego en nuestras manos. Así nos sentimos respecto a la ansiada (casi deseada carnalmente) noticia que recibimos a las 23:00 en el Nintendo Direct: Se confirma el remake de The Legend Of Zelda: Majora’s Mask para Nintendo 3DS. Quince años después de su lanzamiento en  Europa para N64, el juego más oscuro de la saga vuelve entrar en escena. Desde el remake de The Legend of Zelda: Ocarina Of Time, muchos ya nos hacíamos ilusiones y casi podíamos tocar la posibilidad de que se adaptara el título de la Máscara de Majora a la portátil en un futuro. Nintendo al principio se hizo la dura, pero seguramente pensó que era más divertido hacernos sufrir un poco, acribillándonos a referencias (sobre todo durante los dos últimos años) del esperado juego. Las palabras “3 days to go” en el diario de Ravio en el Modo Héroe y la Máscara de Majora colgada en la pared de la casa de Link en A Link Between Worlds; Skull Kid como personaje ayudante y Link Fiera Deidad como traje alternativo en Super Smash Bros 3DS; Zelda Williams haciendo una entrada triunfal en el E3 2014 con la Máscara de Majora en la mano; etc. Estos fueron algunos de los momentos que desataron la locura y la emoción en los foros y redes sociales, y que finalmente acaban en frustración para los fans, que comenzaban a perder la paciencia. Ayer Eji Aonuma nos dio finalmente el “¡Que no, tontos! ¡Que era broma!” que tanto queríamos.

Y tan entusiasmados como muchos de vosotros estaréis, en Atarcade nos hacemos cargo y hemos pensado en analizar el juego en su primera versión, el Majora’s Mask de N64. ¿Significa esto que no habrá análisis o crítica del remake cuando salga? ¡Más quisierais! Pero hay que hacer algo para contener el hype, y sobre todo, para celebrar este momento tan soñado (parece que exagero, pero no lo hago, creedme). Así que, poneos vuestras mejores máscaras que vamos a ello… ¡YA!

Análisis de The Legend Of Zelda: Majora’s Mask (N64)

The Legend Of Zelda: Majora’s Mask es un juego para Nintendo 64 de la saga The Legend Of Zelda que Nintendo lanzó a Europa en el año 2000.

En esta aventura, Link se halla vagando por un misterioso bosque,  a lomos de su yegua Epona, en busca de una amiga muy querida. Inesperadamente, es asaltado por Skull Kid, una criatura con apariencia de niño que lleva una máscara y que está acompañado de dos hadas, Tael y Taya. Skull Kid le roba a Link su Ocarina y se lleva a Epona, saliendo el joven guerrero en su búsqueda. Link atraviesa parajes muy extraños, hasta que las prisas hacen que se precipite hacia un oscuro vacío. A partir de este momento, nada de lo que Link conocía le servirá para encontrar explicación a muchos de los hechos que tendrán lugar en su gran aventura. ¿O deberíamos decir “pesadilla”?

Majoras-Mask

(Skull Kid, Taya y Tael)

Comenzamos con la jugabilidad, uno de los puntos fuertes sin duda. Volviendo al sistema de control utilizado en Ocarina Of Time, el joystick ofrece un movimiento multidireccional bastante cómodo que viene de perlas para el género de aventura/acción al que pertenece. El hecho de mantener elementos como la espada en el botón B, rodar en el botón A y la asignación de objetos en los botones amarillos de la derecha del mando facilitan el rápido acostumbramiento por parte de aquellos que ya jugaron al OOT. Como es característico, seguimos pudiendo fijar al enemigo con Z y cubrirnos con el escudo en la R. Hemos de mencionar que el escudo Hyliano ya no es demasiado grande como para que Link lo tenga que llevar siempre a la espalda (en OOT no podías utilizarlo de la misma forma que el escudo Deku cuando eras Link niño) y ahora lo puede sostener manteniéndose en pie, algo que ayuda mucho al método de protección del héroe.

Podríamos decir que el juego tiene una dificultad más que notable. Por una parte, no dista mucho de la que podíamos experimentar en OOT, ya que encontramos enemigos similares, menos mazmorras y un conocido sistema de combate que se ha ido manteniendo en la mayoría de TLOZ para cualquier consola, mejorando progresivamente, claro. Por otra parte, los puzles y la aventura en sí se vuelven más complicadas: es mucho más difícil conseguir los objetos, y hay menos pistas; el factor del tiempo hace que en muchos casos tengamos que armarnos de paciencia y esperar al momento preciso para determinados eventos; las numerosas “misiones secundarias” y la recolección de todas las máscaras del juego, así como de todas las mejoras son un arduo trabajo, no basta con pagar unas cuantas rupias y ya lo tenemos todo. Así mismo, todos estos elementos y más contribuyen a una duración casi perfecta. No es el típico juego que te pasas en tres días, y para nada el juego que consigues completar en dos meses o que te acaba aburriendo por constar de demasiadas cosas que hacer.

 El juego duraMoon porque no es fácil, y la historia mantiene nuestra atención en todo momento, más aún cuando descubrimos que muchas de las misiones son consecuencia o causa de la trama principal, ayudándonos a entenderla mucho mejor. Observamos un guión que juega con la seriedad, lo apocalíptico, lo paranoico y la tristeza, pero que no olvida la alegría, la epicidad ni los toques de humor.  También destacamos que el propio juego crea una especie de mezcla de todas esas sensaciones en el jugador, ya que sólo tenemos tres días para salvar el mundo, poniéndonos de esta manera un límite para completar el juego. Y aquí hemos de establecer una relación entre la historia y la duración que conforma uno de los mejores aspectos del juego. El juego en sí transcurre durante tres días, pero al guardar volvemos al primer día, manteniendo algunos objetos y perdiendo otros. ¿Qué consigue esto? Que sea muy difícil aparcar el juego en la estantería cuando lo acabemos. No es el tipo de juego que acabas, apagas, enciendes y te encuentras frente al jefe final de nuevo para volver a terminarlo, o por el contrario, no empiezas la aventura de nuevo completamente. Majora’s Mask te da la oportunidad de volver a empezar la aventura cada vez que juegas, pudiendo acabarla otra vez o volviendo a hacer las misiones secundarias tantas veces como quieras, aunque las hayas registrado como terminadas. Es una aventura que transcurre, por así decirlo, en la mente de link, del jugador, pero no en el tiempo. Siempre comienzas al primer día, y tú decides qué hacer durante los tres próximos.

La apariencia general de los gráficos del juego, están trabajados con cuidado (teniendo en cuenta que hablamos de la N64). No eran polígonos como en Super Smash Bros y los personajes mantenían la expresividad propia de OOT, pero con levSouth_Termina_Fieldes mejoras en escenarios, animación e iluminación que se agradecen bastante. Sí es cierto que se utilizan colores más definidos, aunque mantengan la resolución de su predecesor.

El sonido es uno de los apartados donde el juego se luce sin reparo. Como hemos mencionado, Majora’s Mask es un juego que se desarrolla en una esfera de cierta negatividad y oscuridad. Y además de hacerlo con la escenografía, no hay mejor manera de crear esa sensación en el jugador que con la música. En el juego encontramos melodías conocidas de OOT y evidentemente, nuevas canciones para la Ocarina. Pero por lo general, las canciones que suenan a lo largo de toda la aventura sólo tienen una palabra que las describa: tétricas. Son melodías que te advierten del peligro, que intentan recorrer la espalda del receptor en forma de escalofrío, y que dan miedo porque te incitan a seguir jugando. Por otro lado, algunas canciones agridulces consiguen la sensación de calma tras la tormenta, relajando y haciendo volver en sí a quien juega.

The Legend of Zelda: Majora’s Mask es uno de los juegos de la saga que mejor se defiende en todos los aspectos, a pesar de alejarse un poco de la esencia para dejar paso a esa mezcla de seriedad y locura que lo han hecho irresistible para unos y menos exitoso para otros. Pero independientemente de la opinión pública, es un juego que no deja indiferente, que produce muchísimas sensaciones y que conforma un punto de inflexión en el universo Zelda, algo que otros han conseguido también pero no de forma tan completa y única.

Lo mejor

– Esa oscuridad y (repetimos) mezcla de tantas sensaciones que produce el juego casi sin quererlo.

– El factor tiempo, mucho más presente que en OOT, lleva al jugador un modo distinto de plantear la forma de disfrutar del juego.

– Las máscaras que proporcionan poderes y habilidades a link, así como las misiones e historias que complementan a la principal y alargan la duración del juego.

– Skull Kid, un enemigo memorable.

Lo peor

– Se aleja de la esencia de los TLOZ (La princesa apenas sale o se menciona en el juego)

– Si no cumplimos un objetivo en el momento adecuado o que depende del factor tiempo, tendremos que empezar de nuevo, y hay ocasiones en las que puede hacerse pesado.

Nota: 9/10

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4 respuestas a Análisis de The Legend Of Zelda: Majora’s Mask (N64)

  1. Muy buena!! Me encanta que hagáis un análisis de un juego que hemos disfrutado tanto juntos hermano, seguid así!! ^^

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  2. Ana de las tejas verdes dijo:

    Ohh!! Qué ganas de jugarlo. Me encanta cómo transmitís a los lectores el hype :)

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